Resumen:
Las tensiones actuales entre Rusia y Occidente que han desembocado en la Guerra de Ucrania, tienen sus raíces en la percepción rusa de que Europa incumplió promesas realizadas tras la caída del Muro de Berlín y posterior colapso de la Unión Soviética. El tiempo dirá si la guerra de Ucrania debe interpretarse como una invasión unilateral o como una acción defensiva dentro de la dinámica de agravios occidentales. En cualquier caso, un conflicto que podría haberse circunscrito a una disputa regional ha adquirido una trascendencia comparable a la de la Segunda Guerra Mundial, al precipitar la reconfiguración del orden global. La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, junto con su política de America First revirtiendo los principios de la tradicional diplomacia liberal estadounidense, ha contribuido a transformar la arquitectura geopolítica mundial. En este nuevo escenario de un mundo multipolar sin hegemonía occidental, Europa tenderá a ocupar un papel secundario, mientras que China e India, tal vez junto a Estados Unidos, se perfilan como los polos hegemónicos.
