A las siete de la mañana del 12 de febrero de 1781 se produce el asalto: los 120 hombres encabezados por el capitán de milicias Eugene Pourée cruzan el río helado y toman “a mano armada” el fuerte San José. Los putuatamis que lo protegen no ofrecen resistencia, merced a un pacto previo fraguado en la oscuridad de la noche anterior, y los pocos hombres que lo defienden en el interior son apresados. La operación es un éxito sin apenas derramamiento de sangre. Tan solo dos enemigos que intentan huir acaban abatidos por los indígenas de la expedición.
